sábado 21 de enero de 2012

Me desespera que se haga idiota

De veras, me desespera hasta el cansancio. Es una de mis mejores amigas, mujer inteligente sin duda, viajada, leída y guapa. Como muchas de nuestro grupo de amigas, se ha sumado al grupo de las divorciadas y a diferencia de ellas, no tiene problema alguno con sus cuentas bancarias. Le sobran el dinero y los recursos. El divorcio la dejó bien armada y ella, desde antes, tenía su propio dote.

Hace algunos años que se divorció, después de haber corrido a su marido de casa pues él no se compartaba como ella quería. El, debo decir, es un hombre extraordinario. Mi difunto marido solía decir que él era un santo, pues aguantarla era no sólo un reto, sino una verdadera hazaña. Reconozco que con el paso del tiempo le he dado la razón. Ella es adorable, pero su exmarido era la brújula que a ella le daba centro. Esto, por supuesto, ella jamás lo ha reconocido y ama jugar a ser la víctima de todas las circunstancias. Su exmarido, en ese sentido, fue uno más de sus victimarios.

No entiendo qué es lo que le ha sucedido con los años, pero en lugar de verla avanzar, he visto a una mujer cuyos pensamientos y manera de pensar la están haciendo verdaderamente irritante. No asume una sola de las cosas que le suceden y se empeña en hacer a los demás responsables tanto de lo que le pasa como del rumbo que quiere tomar en su vida. Sus preguntas terminan siendo un auténtico juego de palabras en donde lo que en el fondo está buscando es que alguien le diga cómo hacer para pasar sus largas horas y evitar el aburrimiento. Necesita trabajar, estudiar, "hacer algo". Esto lo entiendo, soy igual, pero no me la paso diciéndolo a todas horas y pidiéndole consejo 24/7 al resto de la humanidad. En un principio quise apoyarla, pero debo decir que a estas alturas, ya no.

Me ha acusado de ser mala amiga y poco empática porque no le doy por su lado ni le digo lo que quiere escuchar y ya llegué al punto en que he dejado de escucharla. La quiero y me duele ver como le da vueltas al mismo poste durante horas y asegura que la culpa de su malestar es del poste...

Pues hace algunos meses conoció en casa de una de mis subdirectoras a un hombre encantador, a quién le pondré Arturo para no regarla. Es guapo, muy guapo de hecho, encantador, cosmopolita, simpático, le encanta fumar mota (detalle que conocemos algunas personas y que no hace público), dicharachero, le gustan el buen vino, las mujeres y es casado. A Arturo lo conozco pues se enredó con la hermana de mi exmarido, en algún momento me hizo insinuaciones cuando me separé (quería consolarme en mi soledad) y desde siempre ha estado a punto de divorciarse pues la relación con su esposa es "insostenible". (Desde que nació su primer hijo era insostenible, y el "bebé" ya tiene 25 años....)

Pues en este contexto es que mi querida amiga lo conoce. A ella tenía algunos meses de no verla, la última vez fue justamente un mes después de haber conocido a Arturo, y le vi la carita de borrego atolondrado que le conozco cuando hay un hombre en el firmamento de su vida. ¿Es Arturo? le pregunté, "¡No hay nadie!" me contestó muy resuelta. Pues ahora que he vuelto a verla la encuentro con la misma carita al cubo, sólo que esta vez me dice que tiene claro que no detendrá su vida por él, pero que tiene derecho a saberse deseada y recibir flores, twitts de amor y disfrutar su compañía.

Silencio. ¡Pero cómo eres idiota!pensé y lo que le pregunté fue: ¿Y ya se divorció? No, dice que este año será SU año, se va a divorciar pues la relación con su esposa es insostenible y se está enamorando de mi. (¿En dónde había escuchado eso antes?)

Entre otras cosas le dije que era increíble que a sus cuarenta y tantos años siguiera creyendo en cuentos de hadas y que si podía confiar en un hombre que estando en su situación le declaraba su amor. Igual le dije que llevaba toda la vida diciendo lo mismo y que dudaba que algún día se divorciara y finalmente le solté un "y mira, soy tu amiga y tengo que decírtelo. No seas idiota, a nuestra edad es inaceptable no ver una mentira de esa magnitud y comportarte como si tuvieras quince años. No me vengas con mamadas. Haz de tu vida lo que quieras, pero NO vengas a llorar diciendo que no viste todo lo que te he dicho hoy y que, para variar, te estás negando a ver. Hazte responsable de ALGO de lo que vives y asume tu papel en lo que estás viviendo."

Por supuesto que no le gustaron mis palabras. Se acabó el café que estaba bebiendo sin decir una letra, sacó el dinero de su cartera, lo puso sobre la mesa, las llaves del coche, se levantó y se fué diciendo un casi inaudible: "nos vemos".

viernes 30 de diciembre de 2011

Empezaré el 2012 vestida, muy a mi pesar


Acaba el año y me quedé con ganas de amanecer el 2012 desnuda junto a él. No se si será premonitorio de los tiempos que se avecinan, pero nada ha salido en este cierre como hubiera querido. Tuvimos que cancelar el viaje, y viviendo en polos opuestos del Continente, resulta un poco difícil tener encuentros inesperados u organizar encuentros casuales. Este desencuentro no se si podrá traducirse en un encuentro próximamente pues su agenda y la mía coinciden con dificultad.

Me he quedado con la maleta lista, con una botella de vino esperando ser descorchada (Mogor Badan 2008, ¿nada mal, cierto?), un camisón de seda y encaje divino, una novela erótica de Talya Bosco (se que hay mejores, pero a él le gusta...) y bueno, mis ganas.

Quería estar con él y nadie más.

Me río pensando en las ironías de la vida. El desencuentro te separa de la persona con quién quieres estar y la voluntad de la persona que quiere estar contigo. Un amigo con derechos temporales insistía en que estuviésemos juntos en estas vacaciones. No quise porque percibo que quiere extender sus derechos más allá de lo que a mi me interesa y porque a pesar de ser un gran amante, su discurso machista me aburre. La última vez que no pudimos vernos me dijo, con un tono molesto, que entendía que yo no tuviera tiempo para él ni para mi vida privada pues estaba más interesada en trabajar y construir mi camino al éxito que en hacer vida de pareja. ¿Qué se dice en esos casos? Me reí, me reí mucho, muchísimo y el se enojo de manera directamente proporcional a mi risa.

¿Trabajo mucho y eso quiere decir que lo único que me importa es el éxito? Mi terapeuta opina algo totalmente diferente, pero bueno, con él no me acuesto y con el personaje afectado si. Supongo que la próxima vez que esté en una junta de trabajo deberé lamentar no poder estar gimiendo de placer y disfrutando la humedad que me produce el hombre en cuestión, todo por estar persiguiendo el anhelado reconocimiento que él asegura que busco. Pobre, realmente no me conoce.

En todo caso, el hecho es que el próximo domingo amaneceré vestida, sin mi camisón de seda y sola, añorando el cuerpo que llevo meses esperando disfrutar y la compañía que tan feliz me hace. Supongo que es el costo de vivir esos placeres secretos y furtivos.

Nos vemos el próximo año. Que lo empiecen envueltos en sudor y con muchos orgasmos.

sábado 2 de julio de 2011

Casi podría ser mi hijo...

No sé si podría ser mi hijo, pero claramente, es más joven que yo. Mientras me leía y contaba sus viajes, lo que hacía y su afición por el tarot, no podía dejar de imaginarme lo que se sentiría besar esos deliciosos y carnosos labios. Es un apasionado por la metafísica y el esoterismo, su padre, amigo de mis vecinos, me dijo que le pediría a su hijo que me llamase para leerme las cartas. Le dije que si y no volví a acordarme más de ello.

Hace tres días sonó mi teléfono y era Salvador. ¿Salvador qué? pensé. Me explicó quién era su padre y que me buscaba por sugerencia de su padre para leerme las cartas. Francamente no tenía mucho interés, ni tiempo, para ello, pero me pareció tan buen rollo que su padre le dijera que acepté la cita.

Llegó a mi casa hoy en la mañana para leerme las cartas. Cuando lo vi sentí una inmensa sonrisa iluminar mi rostro. Qué hombre-muchacho tan guapo. Es joven, indudablemente, pero tiene unas recién inauguradas arrugas que lo hacen encantador. Completamente despeinado, con el pelo rubio y castaño claro, unos ojos azules que destacan por una expresividad y vitalidad increíbles y una sonrisa simplemente fabulosa.

Hola, soy Salvador. Me abrazo y entró a mi casa. Alcancé a decirle, adelante, pasa....

Le preparé un thé verde, aunque le gusta más el blanco que descubrió en China, y nos sentamos en la sala. Debería decir el suelo de la sala.

Debo confesar que no hice caso de la larga, extensa y apasionada explicación que me dio del tarot. No sé qué significan ni el ahorcado ni el muerto ni la reina ni nada más. Lo único que entendí es que ese hombre tiene una vitalidad envidiable, una alegría por la vida fuera de lo común y un entusiasmo por lo que hace que resulta envidiable. Es guapo, claramente viene de una familia culta (no niega la cruz de la parroquia de su padre) y habla de tal forma que da gusto escucharlo.

Sonríe, sonríe todo el tiempo. Posiblemente no hace mucho ejercicio, me imaginé su cuerpo desnudo. Percibí tal vez, una cierta pancita debajo de la playera que traía por fuera de los jeans. La explicación de cada carta iba acompañada de un movimiento de manos permanente. ¿Cómo se sentirían esas manos en mi cuerpo?

Calculé que estaría una hora y media en casa, pero cuando volví a ver mi reloj habían pasado tres horas y media. El seguía hablando y yo seguía observándolo e imaginando cosas que no debería.... Cuando acabó, me tomo las manos y me dijo que tenía yo una fuerza y vitalidad increíbles.

Se despidió diciéndome que esperaba que aquella tirada de tarot me hubiera ayudado. Que si tenía alguna duda no dejase de hablarle y nos abrazamos.

Al salir de mi casa me preguntó si podría buscarme después para conversar de otras cosas, fuera del tarot, la metafísica y conocernos mejor. ¡Claro! Mi respuesta fue moderada y apacible, aunque en mi interior se escuchó un grito que decía: POR SUPUESTO, y no sólo pienso platicar contigo. Te voy a meter a la cama y te voy a lamer cada centímetro del cuerpo, te voy a hacer gemir de placer hasta que no puedas más y te voy a besar hasta que los labios se nos hinchen.

"Claro, llámame cuando quieras. Me dará gusto verte." Estas fueron mis palabras.

Le llamé a su padre para darle las gracias por haberle dado a su hijo mis datos, pero no le dije lo demás. No creo que le hubiera gustado escucharlo.




lunes 20 de diciembre de 2010

Que ganas de sentirte nuevamente en mi

Extraño las frías calles de París y el calor de tu cuerpo. Tu historia y la mía hace muchos años que tomaron caminos diferentes, sin embargo, se reencontraron un instante que duró horas en la Place des Vosges.

La comunicación nos acerca, pero la realidad de dos continentes nos separa y nos hace respirar la realidad. Te sueño como fantasía, ansías la desnudez de mi cuerpo y mis ganas de décadas acumuladas y entregadas a ti. Los días transcurren besando a tu familia, en los instantes cotidianos que envuelven a tu esposa y en las complicidades de una recámara construida durante noches enteras y madrugadas.

Mi vida anida proyectos, presentes de posibilidades y susurros de tu deseo.

Me quieres ver. Añoras amanecer conmigo, algo que nunca ha sucedido y no sabemos si sucederá. El año próximo anida posibilidades y ganas de noches compartidas cuya realización añoramos y cuyo desenlace desconcemos.

¿Es una locura imaginarte en mi cuerpo? ¿Es una locura robar tiempo de tu mundo de certezas? ¿Tengo derecho a reclamar una semana de tu existencia en mi vida? Tu presencia no afecta la existencia de nadie en mi presente. Mi presencia afecta existencias de tu vida.

¿Quiero conocerte o me limito a la fantasía de mis recuerdos? ¿Me quieres conocer o te limitas al recuerdo de mi cuerpo en una noche de deseos añorados y guardados durante décadas?

"Te pienso más que nunca". No se qué significa.... y no sé si lo quiero saber. ¿Hace alguna diferencia? Sólo sabemos tú y yo el significado de un día y una noche imprevista, añorada, inexplicable e imaginada. Unas horas que cambiaron nuestras vidas para que no cambiara nada más.

Te deseo. Quisiera sentir en este momento el sudor de tu cuerpo, tu boca en la mía y la fuerza de tu cuerpo. Sin palabras, con silencios húmedos que no necesitan explicación. Con posibilidades no exploradas y que posiblemente permanezcan en ese libro de historias jamás contadas cuyos testigos seremos tú y yo, nada más....perdidos en el mar de esperanzas que se duermen con el tiempo.

Te deseo. Quiero gemir entre tus brazos. Ansío sentir tus labios explorando mi cuerpo y la respiración entrecortadas entre las palabras que se dicen y no representan la inmensidad de nuestro encuentro.

Nuestro encuentro sacudió las certezas. Nuestra despedida abrió posibilidades inimaginadas.

Adiós y hasta pronto.

Te deseo.

Te sueño.

Te añoro.

Te imagino.

¿Volveremos a besarnos en un largo instante horizontal en el que tu cuerpo y el mío se funden como si siempre hubiesen sido un movimiento?


jueves 2 de diciembre de 2010

Después de 30 años

Sigo sin poderlo creer. Me reencontré por casualidad absoluta al primer amor de mi vida. Fuimos novios cuando estaba yo en la preparatoria y él se regresó a vivir a París después de algunos años. No fuimos novios todo ese tiempo, tan sólo unos meses antes de que regresara a su gala realidad y desde ese entonces no lo veía.

Mi sueño de adolescente era perder la virginidad con él. Supe lo que era el verdadero amor a su lado, aunque nunca hicimos el amor. Nuestros besos apasionados nos dejaban jadeantes y temblorosos, pero creo que mis miedos eran más grandes que mi deseo, y nunca pasó nada más entre nosotros. Lo lamenté toda la vida.

Pues hace unos días, como de película, mientras estaba sentada en la Place des Vosges en el Quartier du Marais en París, tapada por el viento frío, sentí la mirada de un hombre. Fué tan fuerte que tuve que voltear para saber de dónde provenía esa energía....y ¡me encontré con el amor de mis años mozos! Sin pensarlo, corrimos a abrazarnos y a reírnos. Fué maravilloso.


Vive en Francia, está casado, tiene 3 hijos. Estaba de negocios en París y sin saber por qué, decidió que debía caminar por la Place des Vosges....

Al día siguiente volvimos a vernos, pues en ese momento el tenía citas y asuntos que atender. Caminamos por las calles de París tomados de la mano como si tuviésemos 16 y 18 años, como si el tiempo no hubiera pasado, como si hubiera sido ayer cuando nos despedimos en el aeropuerto con el corazón roto. Ninguno de los dos lo pensó, simplemente lo sentimos. Caminamos abrazados, nos besamos en todos los rincones, nos reímos, comimos, tomamos vino, brindamos.

Cuando llegó la noche, tampoco lo hablamos. Simplemente nos fuimos a su hotel y al cerrar la puerta del cuarto empezamos a darnos un beso que terminó al día siguiente. De la manera más natural nos quitamos la ropa, como si siempre hubiésemos conocido la cadencia de nuestros cuerpos y seguimos acariciándonos lentamente. Mientras pasaba yo al baño, él puso música en su computadora, prendió una luz indirecta, pidió otra botella de vino al cuarto y me esperaba en la puerta. Lentamente me llevó a la cama y seguimos besándonos y explorándonos como lo hubiésemos querido hacer décadas atrás.

Sentí su cuerpo como lo imaginé durante años. Nuestra desnudez compartida era algo que nos debíamos. Besó mis senos, yo su pecho, nos acariciamos las piernas, las nalgas, el cuello. Nos miramos a los ojos una y otra vez, mientras nos besábamos y nos reíamos como adolescentes. Acariciar su pene ha sido de las mejores experiencias de mi vida, era algo nuevo para mi, pero al mismo tiempo, era como si siempre hubiese sido mío. Entró a mi cuerpo como si siempre le hubiese pertenecido y se movió al ritmo que me gusta, como si lo hubiese conocido desde el primer día.

Hice el amor con mi primer amor, como si hubiese sido la primera vez, llena de ternura, pasión, ganas, comprensión, diversión, sencillez, cariño, deseo.

Al día siguiente, cada uno tuvo que regresar a sus vida. El tomó el camino de regreso a su hogar y mundo. Yo estuve unos días más en París, recordando su sonrisa y nuestro andar tomados de la mano. No me arrepentí de haber estado con él, al contrario, sentí que finalmente, había cerrado algo que llevaba años en mi vida abierto y que por fin tenía la oportunidad de despedir.

No sé que sigue, y no quiero pensarlo. Viene a mi país de visita el año entrante y soñamos con reencontrarnos. No sé si ocurrirá o no. Tampoco me importa. Ese par de días fueron un regalo de la vida y si es lo único que sucede entre nosotros, me iré a la tumba absolutamente feliz.

viernes 29 de octubre de 2010

Sueño con ese instante

Mis pezones añoran la textura de tus labios y mis manos la fuerza de tus muslos. Estoy mojada de tan sólo recordar ese instante preciso en que gemiste y llenaste mi boca con tu sabor.

Sueño con ese instante de roce entre nuestros cuerpos, de tu jadeante sudor y tus ganas abriendo mi cuerpo para dejarte entrar a lo más profundo de mis deseos.

Sueño con ese instante en que pierdo el control mientras tu me controlas.

Sueño con ese instante en que tengo que rogarte que no te detengas y me lleves al final....

miércoles 27 de octubre de 2010

¿Jugamos?

¿Quién quiere jugar conmigo?